Yucatán es uno de los tres estados que conforman la Península del Yucatán. Casi con seguridad, es el que reúne más contenido cultural, tanto en ruinas mayas como en ciudades coloniales. No se queda muy atrás en naturaleza, teniendo grandes reservas y parques naturales.

Hay mil razones para amar al Yucatán, quizá la primera de todas es por los innumerables vestigios dejados por la civilización maya en sus zonas arqueológicas como Chichen Itzá, Mayapán, Ek Balam, Uxmal y las de la Ruta Puuc, entre muchas más.

Sus  coloridas ciudades coloniales repletas de historia  y sitios de interés como Mérida, capital del estado, con su vetusta catedral y pasadizos; la Plaza Grande con sus  icónicas “sillas confidentes” —también desperdigadas en la mayoría de los pueblos del estado—, donde los amigos, amantes o conocidos se sientan de frente; sus diversos museos donde aprender un poco más sobre la cultura maya, yucateca o mexicana….U otras ciudades de gran interés como la fosforescente Izamal, la pintoresca Valladolid, la pequeña Ciudad de los Zapatos o Ticul, Motul con sus representativos huevos motuleños para degustar, Maní, Tekax… pueden ser perfectamente la segunda razón.

Otra de las razones para caer en el  embrujo de Yucatán es por la aventura  y paisajes que ofrecen sus intrincadas grutas y cavernas para después remojarse en cualquiera de las diversas opciones de cenotes, sitios mágicos de aguas cristalinas.

Yucatán cuenta también con playas rodeando el estado, hay tantas y para todos los gustos que seguro que encontrarás la que buscas

No nos olvidamos de la gastronomía, algo imprescindible y delicioso en la península: los jugosos tacos y tortas de cochinita pibil y lechón, el poc chuc con su brillante cebolla morada adornando la carne, los kibis, los panuchos y salbutes, el but negro, los codzitos, el queso negro, el mucbipollo —que se come tradicionalmente en fechas del Hanal Pixán o el Día de Muertos en Yucatán—, la sopa de lima, los papadzules, todo esto acompañado de una refrescante agua de chaya o lima, y rematar el festín con una marquesita o un dulce de ciricote… una lista interminable de platos preparados con arte y amor que te harán soñar…

Quizá la calidez del yucateco sea la cereza del pastel para planear tu estancia, el yucateco se distingue por ser un magnífico anfitrión que te hará sentir como en casa.

Podríamos seguir enumerando mil encantos y razones para motivarte a visitar este enigmático estado pero queremos que descubras el resto por tu cuenta