Si se puede bailar bajo la lluvia y, con gran estilo, también se puede disfrutar viajando llueva, truene o diluvie. Además hay destinos que sin lluvia no nos dejarían estampas preciosas y que nos proporcionan planes tan deliciosos y divertidos como un día de sol en la playa.

¿Hay mejor plan que recorrer Bruselas o Viena bajo la lluvia estableciendo paradas estratégicas en las cafeterías más apetitosas? Así no quedará tarta ni chocolate sin probar de toda la ciudad, pudiendo valorar cuál es la que más nos ha gustado y, por supuesto, ¡volver para repetir!

En Ámsterdam no hay mejor excusa para conocer las microfábricas de cervezas que hay por toda la ciudad o recorrer los canales bien resguardados con los techos de cristal de sus barcos. Y para los que queremos vivir la experiencia de fundirnos con sus habitantes, no hay más que mirar cómo no dejan las bicis de lado ni en los días de lluvia más torrencial. 

La lluvia nos ha dado grandes escenas de cine, momentos inolvidables como cuando no sacamos el paraguas y nos cayó esa tormenta, los saltos en los charcos de los más pequeños, preciosos arcoiris y mucha mucha vida (¡por algo somos del Norte!). Llueva o truena, ¡viaja y vive sin parar!

Este finde te deseamos que lo vivas y explores como nunca, sólo hace falta un paraguas bonito y dejarse llevar en este gran viaje que es nuestra vida.