Hay fotos que transmiten la esencia de un viaje, del motivo por el que se hizo, de lo que se vivió o de lo que volvió a revivir.

Viajar es un placer y siempre hay una buen motivo para hacer una escapada: desde celebrar algo juntos, a viajar para encontrar el volver a celebrar algo.

Esas contradicciones y esas sensaciones son las que llenan nuestros álbumes de fotos y nuestros recuerdos. Las que nos hacen saltar de una foto a otra y comprobar el paso del tiempo inalterable, sin embargo, en nuestra sonrisa.

Porque al final no importa cuál fue el motivo del por qué ir, el destino que elegiste, o quién se hizo el viaje, sino ese sentimiento indescriptible que sientes al ver esa foto y que te impulsa a seguir viajando.